El machismo de los balones fuera

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Cada vez son más, y más legítimos los artículos de opinión que reivindican la lucha de hombres contra la violencia que ejercen sus mujeres contra ellos. Fijaos si el machismo es perverso, y se resiste al cambio, que continúa separándonos en lugar de unirnos en la lucha contra la violencia de género.

Evidentemente siempre es mejor unir que separar, y más para estos casos… pero el efecto, lamentablemente es el contrario.

La interpretación machista y encubierta que hacemos, y que muchas veces nos encontramos,  de los datos de víctimas mujeres a manos de sus parejas, es la siguiente:

–        Nadie habla de los hombres que mueren a manos de sus parejas mujeres.

–        La Ley Integral contra la Violencia de género, las sobreprotege.

–        Ellas se aprovechan de la Ley que las protege.

–        La mayor parte de las denuncias son falsas…

–        O bien… yo conozco un caso… a mi me pasó que… volviendo a justificar lo injustificable desde lo particular.

Me resulta brutalmente claro que todas estas interpretaciones denotan un cabreo monumental del patriarcado ya que poco a poco es consciente de que pierde fuelle y terreno para obrar a sus anchas, pues lo lógico, en nuestra condición humana sería tener en cuenta a las víctimas y no justificar a quien agrede, darle la vuelta a los datos para justificar el… no sé el qué… el crimen.  Mi lectura ante estos argumentos, es que no somos capaces de caminar juntos, es que algo falla, o algo se está haciendo mal y aún no hemos reparado en analizar de qué se trata, porque evidentemente seguimos caminando por lugares separados.

Ante la primera justificación, la que afirma que nadie habla de los hombres que mueren a manos de sus parejas mujeres, lo cierto es que sí se habla… buscad en google noticias al respecto y encontraréis varias, publicadas en prensa habitual y que evidentemente se dan en menor medida, ya que en varios datos rastreados encuentro que en los últimos cinco años mueren 32 hombres a manos de sus parejas mujeres, y por otro lado 335 mujeres a manos de sus parejas hombres. Es decir, las mujeres mueren un 90% más.

Por lo tanto sí se habla. Quizá el fallo sea llamar violencia de género a una y no a otra, porque aunque cada caso es particular, no sabemos a ciencia cierta el motivo por el que una mujer da un paso de semejante calibre, pero lo cierto es que ocurre infinitamente menos en frecuencia y en cantidad. Puede ser que la misma mujer asesina que se lleva por delante la vida de su pareja, esté más atrapada por la cultura machista que su propia pareja, puede ser que este crimen sea más machista que cualquier otro, pero no le pongamos este nombre, por el simple hecho de ser mujer.  Recordemos que el patriarcado nos educa a todos y a todas, que el patriarcado nos educa en ser dominadores a ellos y dependientes a ellas, celosos a ellos y celosas a ellas… pues las relaciones de pareja que establecemos hombres y mujeres, están basadas en el modelo de “amor” que hemos mamado… el modelo de amor dependiente y el de si me dejas me muero, por no hablar del modelo de si me dejas te mato. Pero el problema de origen es el mismo: el machismo que nos “educa” a todos/as.

La diferencia entre un género y otro, es que las mujeres y algunos hombres se han cargado las pilas pues han visto este detalle y lo están desvelando, mientras que  hombres y algunas mujeres se aferran a atacar a la Ley con fuerza, como quien se aferra al mástil de un barco que se está hundiendo. Quizá el feminismo no ha sabido integrar a los hombres, y no es una crítica, es que es inmensamente difícil integrarlos en la lucha contra esta lacra que arrasa con vidas humanas, aunque mayoritariamente sean las de mujeres.

Otro argumento muy utilizado es que “ellas se aprovechan de una ley que las sobreprotege”. Ahí lo llevas… yo me pregunto, si sobreprotegiéndolas mueren en lo que llevamos de año 40 mujeres… ¿Qué ocurriría sin una ley que las protege?… 500, 1000… no me atrevo a dar una cifra exacta.  Yo no me atrevo a afirmar que la ley sea perfecta, pues no lo es… como ninguna ley siempre hay excepciones que para ponerles nombre están los jueces, evidentemente lo que está claro es que quien ejerce violencia debe pagarlo sea del género que sea, y por ello podemos observar que las prisiones están llenas de hombres frente a un 10% de mujeres, no sólo por violencia de género, también por crímenes, tráfico de drogas, conducción temeraria, robos, o violaciones…  Si en una prisión con 1.000 plazas, 900 de ellos son hombres, nuestra obligación como hombres es preguntarnos: ¿Qué nos pasa? ¿Qué falla en nuestra educación? ¿Qué falla en nuestra cultura?… y rápidamente desvelaremos la base de nuestra educación y nuestra cultura: se llama patriarcado machista que nos obliga a ser fuertes, demostrarlo, débiles emocionalmente. Esa es nuestra obligación. No es inteligente decir… es que ellas también violan, es que ellas también trafican, es que ellas también conducen temerariamente o es que ellas también maltratan. Pues claro, pero en mucha menor medida, por lo cual deduzco que el problema reside más en nuestra escasa o nula capacidad de autocrítica, que es otra estrategia de neomachismo encubierto que nos ciega.

Avanzamos en argumentos de cuando escuchas que “la mayor parte de las denuncias son falsas”… sin reparar en el verdadero problema, y es que tan sólo el 20% de las mujeres que mueren han puesto una denuncia previa a su agresor. Estamos locos. Lo que tenemos que decir es que la mayoría no denuncia por miedo, por dependencia económica o emocional, y si los datos que tenemos son los de las mujeres ya asesinadas… ¡Cuánto es lo que no sabemos, ni se contabiliza, ni se registra en ningún lado! Salvo en las paredes de lo privado, de lo que nadie se entera, o de lo que se sufre en la familia.  Pero los hombres en lugar de ver esto, cuyos datos oficiales son que el 0,01% de denuncias de mujeres son falsas… aunque hubiera muchas más… ¿no resulta un dato mínimo como para generalizar?  Lo que pasa es que seguimos queriendo echar balones fuera, buscar culpables fuera, señalar al otro, pues como dije antes, nuestra capacidad de cuestionarnos a nosotros mismos es nula, y la capacidad de verlo también, está cegada por el machismo de los buenos modales de cara a la galería. La que denuncie en falso, que lo pague, y para ello están los jueces, para hacer su trabajo.

Por último, y ya termino… siempre está el típico comentario del caso particular de… mi cuñado, mi hijo, o el mío propio… una mujer que hace la vida imposible al varón. Sin caer en la cuenta que… si miramos alrededor, podemos encontrar en nuestro propio entorno muchos más casos de mujeres en situación desventajosa, en situación de violencia encubierta o descarada por parte de sus parejas… pues la violencia machista tiene infinitas caras, la diferencia es que la tenemos normalizada, sobre todo los micromachismos, que ejercemos de manera encubierta y sutil, pasando desapercibida y figurando como normal.   Puedo entrar en casos particulares… mirad tengo una amiga que… mi prima… pero no voy a caer, pues eso es lo que quiere el patriarcado, que caiga en su trampa.

Me considero un hombre que hago autocrítica, que analizo mi entorno con detenimiento, y que cada vez veo más claro, que la tarea más difícil que tenemos, es integrarnos en una lucha común, que los hombres denunciemos lo que hacemos mal, que nos preguntemos por qué lo hacemos y saquemos conclusiones para construir una sociedad nueva, sin guerras de género en la que caminemos juntos hacia el mismo lado, y dejemos de ser futbolistas de balones fuera, porque el partido más importante está dentro de nosotros, no en las gradas.

                                                                                                              José Antonio Mora Trujillo

                                                                                                             Coordinador de Coeducación

                                                                                                        CEIP Victoria Díez (Hornachuelos)

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2 pensamientos en “El machismo de los balones fuera

  1. Qué gran trabajo!!! Enhorabuena amigo, espero que algún día puedas formarme en este tema. Seguiré el blog pero esperó tenerte de ponente de alguna formación algún día. Un beso.

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  2. Se nota cuando alguien cree en algo y tú lo transmites con tu trabajo que a su vez se ve reflejado en el cole y por supuesto en los niños y niñas . . . . Un orgullo tenerte como compañero.

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